¿Cómo establecer un apego seguro con mi bebé?

El apego que creamos con nuestros bebés desde el momento que nacen será la base de su personalidad. Un apego seguro se fundará proporcionando cariño y confianza para explorar el ambiente y sus propias capacidades físicas e intelectuales.

¿Qué es el apego?


Es el vínculo emocional que establecen los bebés con sus principales figuras de referencia (padres o cuidadores) y que les permite la supervivencia física y emocional.

Este vínculo se hace especialmente patente sobre los 8 meses, momento en el que el peque es capaz de diferenciar las personas conocidas de las que no. Asimismo, es en este momento cuando se intensifica la ansiedad por separación al dejar de ver a la madre o principal figura de apego. Sin embargo, el apego comienza a crearse desde el primer minuto de vida o, incluso, desde el vientre materno, manteniéndose de manera intensa hasta los 3 años.

Los niños establecen el apego especialmente con una persona -a menudo la madre-,  ante la cual desarrollan conductas que les ayudan a mantenerse cerca, como puede ser el contacto ocular, el llanto, las sonrisas, los despertares nocturnos, etc.  Todas estas conductas no son una manipulación, sino que se tratan de mecanismos que ponen en marcha para mantener cerca a esa persona que lo mantiene a salvo.

La presencia de la principal figura de apego además creará en el niño una sensación de protección que le permitirá desarrollarse e investigar su entorno. De tal forma que, bajo esta percepción de seguridad el niño comenzará poco a poco a investigar el ambiente que le rodea, aumentando el tiempo de investigación según aumenten sus capacidades para defenderse.

Existen diferentes tipos de apego, los cuales tienen importantes consecuencias para el desarrollo del niño. En función del tipo de apego que se configure, la figura de referencia le proporcionará al niño la suficiente seguridad para explorar el mundo, o por el contrario, conformará un lazo de dependencia que impedirá el desarrollo autónomo. Por tanto, es lógico pensar que es en el apego donde se forman los cimientos de la confianza y la forma de relacionarse en las relaciones adultas. Por consiguiente, los estilos de apego se desarrollan tempranamente y se mantienen durante toda la vida. Estos son fundamentales porque, por un lado, forjan todas las creencias del individuo sobre sí mismo y los demás que le rodean y, por otro, constituyen un sistema de juicios y valores que condicionan sus relaciones sociales futuras.

Apego seguro


Este está basado en la confianza y seguridad que el bebé recibe de su figura de referencia, cuando ésta respeta su crecimiento y proceso de maduración en su búsqueda al autodescubrimiento de nuevas habilidades. De este modo, el peque contará con la confianza personal necesaria para continuar mejorando sus habilidades y desarrollar su autoestima.

Es importante recalcar que la figura de apego no hace las cosas por el peque ni fuerza la adquisición de habilidades, sino que simplemente proporciona la confianza y la creación de un ambiente seguro para su desarrollo personal. De lo contrario, estaría cayendo en la sobreprotección.

Apego inseguro


Este tipo de apego se genera cuando la principal figura de referencia no es 100% confiable para el peque, ya que, a veces sí satisface sus necesidades físicas y emocionales, pero otras veces no.

Consecuentemente, el peque se desarrolla ante un ambiente cambiante del que no sabe qué esperar, con cierto miedo a lo que va a ocurrir en cada momento y una pseudo-independencia. Estos casos se materializan de forma diversa, pudiendo encontrarnos ante un niño que parece totalmente independiente pero no lo es del todo, o que es excesivamente dependiente de algún objeto, comida, persona, …

Dentro del apego inseguro podemos diferenciar algunos subtipos:

Apego ambivalente/resistente

Este se manifiesta por medio de niños que exploran muy poco el ambiente y que no quieren separarse de su figura de apego. Cuando se produce esta separación de la madre, a su regreso responden de manera ambivalente, permaneciendo cerca, pero resistiéndose al contacto físico.

Apego evitativo

Este se materializa en aquellos peques que no sienten malestar por la separación e ignoran a la madre (o cuidador principal) a su regreso. Exploran continuamente el ambiente y son muy sociables con extraños.

Apego desorganizado

Este se despliega como una combinación de los dos anteriores, con un peque que no muestra especial importancia a la separación de su madre y, a su regreso, presenta conductas contradictorias.

8 principios para un apego seguro


Este método, denominado “de las 8 B” -en la medida en que todas las pautas comienzan por “B” en inglés-, promueve al máximo el contacto físico y la total atención al bebé a través de los medios desarrollados a continuación.

  • Piel con piel desde el nacimiento o Birth bonding. Es la mejor forma de ayudar a un recién nacido a sobrellevar el estrés del nacimiento y la adaptación a la vida extrauterina. Además, favorece el inicio de la lactancia materna y la regulación de la temperatura corporal.
  • Lactancia materna o Breastfeeding. No sólo es recomendable por los probados beneficios físicos que tiene para la salud, sino también por todas las consecuencias positivas que le siguen tanto emocionalmente como para la configuración del apego.
  • Dormir cerca del bebé o Bedding close to baby. La cohabitación o el colecho los primeros 6 o 12 meses de vida posee grandes beneficios físicos y emocionales. Por un lado, está demostrado que disminuye el riesgo de muerte súbita del lactante y, por otro, aporta seguridad de tal manera que, los niños manejan mejor la ansiedad por separación de los primeros meses
  • Porteo o Babywearing. Esta es una buena opción para mantener el contacto con el bebé el máximo tiempo posible durante los primeros meses de vida
  • Llanto o Baby crying. El llanto es una forma de expresión de una necesidad no cubierta del bebé (física o emocional) y siempre debe ser atendido para que el niño desarrolle seguridad y confianza en su figura de apego
  • Educar con flexibilidad o Beware of baby trainers. Debemos ser flexibles a la hora de educar, evitando la crianza a nuestra imagen y semejanza. Esto no quiere decir que no se establezcan rutinas, sino que siempre han de prevalecer las necesidades del niño sobre las mismas
  • Equilibrio o Balance. Respetar sus necesidades no implica maleducarles y darles todos los caprichos, sino establecer límites, ser flexibles y reforzar positivamente

  • Responsabilidades compartidas o Both. Este último ítem resalta la importancia de que ambos progenitores estén involucrados en la crianza de los hijos y que ambos remen en la misma dirección y con las mismas bases del estilo de crianza que quieren ofrecer a sus hijos
Pies bebé con apego seguro

Relación entre el tipo de apego y sueño


Descritos los tipos de apego ante los que nos podemos encontrar, cabe destacar la relación de cada uno con el sueño.

El apego hace que los niños pongan en marcha conductas para mantener a su cuidador principal cerca, ya que esto asegura que sus necesidades estén cubiertas.

Cuando hablamos de necesidades, no nos referimos únicamente a las del día, sino que los niños también nos necesitan durante la noche. Es por este motivo que las conductas de apego también se pondrán en marcha a la hora de dormir y en los despertares nocturnos.

De nuevo, podemos encontrar distintos tipos de apego en función de las conductas de los cuidadores:

  • Apego seguro: cuidadores disponibles y sensibles a las necesidades del bebé
  • Apego evitativo: cuidadores centrados en lo físico y en lo material, pero no disponibles emocionalmente
  • Apego ambivalente: cuidadores poco predecibles e inconsistentes que unas veces estarán disponibles y otras no
  • Apego desorganizado: cuando los cuidadores son una fuente de miedo y desprotección

De esta manera, debemos entender estos patrones como un todo consecutivo por el cual, el tipo de apego desarrollado influirá en la calidad del sueño del niño y, consecuentemente, nuestra actitud ante los despertares, reforzará la creación de un tipo de apego u otro.

Sabemos que los peques con un apego seguro tienen la confianza suficiente para reclamar a sus padres si lo necesitan, pero también son capaces de separarse de ellos gradualmente y crear sus propias estrategias de afrontamiento y habilidades.

En los planes de sueño debemos mantenernos presentes y accesibles siempre que nuestro peque nos necesita. Nunca es una buena idea dejar a un pequeño llorando sin consuelo, ya que ellos carecen de habilidades para relajarse y conciliar el sueño. Sin embargo, como decíamos anteriormente, tampoco se trata de allanarles el camino por completo, sino de prepararlos para que anden su camino de forma independiente.

La principal tarea que tenemos los padres es sentar las bases de seguridad y cariño que les permitan crecer y desarrollarse independientemente, adquiriendo habilidades gradualmente de forma flexible y respetuosa.

Conclusión

La forma en la que nos relacionemos con nuestro bebé los primeros meses de vida será el principal factor que influirá en el tipo de apego que vaya a desarrollar.

En función del tipo de apego que desarrolle, se sentarán las bases de su personalidad, la forma en la que se relacione con el mundo y los demás, y los pilares de su propia autoestima y seguridad.

Debemos ser respetuosos con sus necesidades tanto de día como de noche, proporcionándoles seguridad y cariño, pero sin caer en la sobreprotección. Como padres, debemos ser conscientes de las capacidades de nuestros hijos y prepararles para enfrentarse a las situaciones de la vida.

bebé con apego

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Emma Salado, coach sueño bebé

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