Las siestas son parte del sueño, no el problema

Las siestas son una necesidad biológica real. Los bebés no pueden cubrir todas sus horas de sueño de un tirón: necesitan distribuirlo a lo largo del día, y eso es exactamente lo que hacen las siestas.

No son un capricho ni un hábito que haya que eliminar cuanto antes. Sin un buen descanso diurno, vuestro peque llegará a la noche sobrecansado y el sueño nocturno se resentirá. Cuando el día va bien, la noche también mejora.

Cuántas siestas necesita tu bebé según su edad

Cada peque es diferente, pero hay unas franjas orientativas que os ayudarán a entender si vuestro bebé está durmiendo lo que necesita. A medida que crece, sus ventanas de sueño se alargan y el número de siestas va disminuyendo de forma natural. Si tenéis dudas sobre si vuestro peque está durmiendo lo que necesita, en nuestras asesorías de sueño infantil ayudo a cada familia a ajustar el descanso diurno y nocturno.

EdadNº de siestasDuración orientativa
0 – 4 meses4 – 520 – 45 min
4 – 8 meses345 min – 1h
8 – 15 meses21h – 1,5h
15 – 18 meses1 – 2 (transición)1–2h (2 siestas) / 2,5h (1 siesta)
+18 meses11h – 2,5h

De 0 a 4 meses
En esta etapa el sueño todavía no tiene un ritmo establecido. Los bebés aún no tienen todas las fases de sueño maduras, por lo que sus siestas son cortas, frecuentes e impredecibles. Es normal hacer entre 4 y 5 siestas al día, y que algunas duren apenas 20-30 minutos. No hay nada que corregir aquí: es biología pura.

De 4 a 8 meses
A partir de los 4 meses el sueño empieza a madurar y aparecen las fases de sueño completas. Las siestas se van consolidando: de 4-5 pasáis a 3 siestas diarias, y empiezan a tener una duración mínima de 45-55 minutos para ser realmente reparadoras. Es el momento de empezar a respetar sus ventanas de sueño y crear un ambiente adecuado para cada siesta.

De 8 a 18 meses
Entre los 8 y los 15 meses llega la transición de 3 a 2 siestas, y más adelante la de 2 a 1. La siesta que suele desaparecer primero es la de la tarde. Os daréis cuenta de que ha llegado el momento porque el peque empieza a resistirse a dormirse en esa siesta o la hace muy corta. En esta etapa la siesta de mediodía gana protagonismo y puede alargarse hasta las 2 horas.

A partir de los 18 meses
Entre los 15 y los 18 meses los peques están en plena transición: algunos días harán 2 siestas y otros solo 1. Es un proceso gradual hasta que la siesta de la mañana desaparece del todo. Es muy variable: hay niños que la mantienen hasta los 3 años y otros que la abandonan antes. Cuando empiece a costarles dormirse por la noche o a despertarse muy temprano, puede ser una señal de que la siesta está llegando a su fin. Pero no tengáis prisa: mientras la necesite, sigue siendo importante.

¿Por qué le cuesta dormirse en las siestas?


Que un peque luche contra la siesta es uno de los motivos de consulta más frecuentes. Las razones por las que le cuesta dormirse suelen ser algunas de las siguientes:

  • Ventanas de sueño mal ajustadas: si lo acostáis demasiado pronto no tendrá sueño suficiente; si esperáis demasiado, llegará sobrecansado y el cortisol impedirá que concilie el sueño.
  • Ambiente poco adecuado: la oscuridad, el silencio o el ruido blanco y una rutina pre-siesta breve y predecible ayudan al cerebro a entender que viene el momento de descansar.
  • Apoyos para dormirse: cuando el peque necesita pecho, brazos o movimiento para dormirse, cada vez que se despierte entre ciclos va a reclamarlos de nuevo.
  • Sobrecansancio: un peque que lleva demasiadas horas despierto genera cortisol, la hormona que lo mantiene alerta, y paradójicamente le cuesta más dormirse.
  • Regresión del sueño: en determinadas edades el sueño empeora de forma temporal coincidiendo con saltos de desarrollo.

Si queréis profundizar en cada uno de estos motivos: 9 motivos por los que a tu peque le cuesta dormirse en las siestas

¿Por qué hace siestas tan cortas y cómo alargarlas?

Las siestas cortas son otro clásico. Un bebé que se despierta a los 20-30 minutos no ha completado un ciclo de sueño completo, y eso significa que no ha descansado de verdad.

Las razones más habituales por las que las siestas se quedan cortas son estas:

  • No ha pasado por la fase de sueño profundo: a partir de los 4 meses un ciclo de sueño completo dura entre 45 y 55 minutos. Si se despierta antes, es que algo ha interrumpido la transición entre fases.
  • Necesita apoyos para enlazar ciclos: si se ha dormido con pecho o en brazos, al despertar entre ciclos buscará esas mismas condiciones para volver a dormirse.
  • El ambiente no acompaña: un ruido repentino, demasiada luz o temperatura inadecuada pueden interrumpir el sueño justo en el momento más vulnerable.
  • Las ventanas de sueño no están bien ajustadas: tanto el sobrecansancio como quedarse corto dificultan que la siesta sea larga y reparadora.

Si queréis saber cómo alargar las siestas paso a paso: Cómo alargar las siestas de mi bebé

Cuándo y cómo hacer la transición de siestas


La transición de siestas es uno de esos momentos que pilla a muchos padres por sorpresa. De repente el peque que siempre había dormido bien empieza a resistirse a una de sus siestas o tarda una eternidad en dormirse por la noche. Esa suele ser la señal.

Las transiciones más habituales son estas:

  • De 3 a 2 siestas: ocurre entre los 6 y los 8 meses. La siesta que suele desaparecer primero es la de la tarde.
  • De 2 a 1 siesta: suele llegar entre los 15 y los 18 meses. La siesta de la mañana es la primera en acortarse hasta desaparecer.
  • Abandono de la única siesta: muy variable, puede ocurrir a partir de los 3 años. Es el momento más delicado porque el peque todavía puede necesitarla aunque luche contra ella.

En todos los casos, la clave es no forzar el cambio ni eliminarlo de golpe. Es un proceso gradual que requiere ajustar horarios poco a poco, y habrá días de más siestas y días de menos. Es normal, y forma parte del proceso.

Si queréis saber cómo gestionar cada transición: Transición de las siestas

Preguntas frecuentes sobre las siestas

Depende de la edad. Antes de los 4 meses es habitual que las siestas sean irregulares. A partir de esa edad, si el peque rechaza sistemáticamente la siesta, suele haber una causa detrás: ventanas de sueño mal ajustadas, sobrecansancio o una transición en marcha. No es algo que desaparezca solo — vale la pena analizarlo.

La mayoría de peques abandonan la última siesta entre los 3 y los 4 años, aunque hay niños que la mantienen hasta los 5. Es un proceso gradual y muy individual. No hay una edad exacta ni correcta.

Un peque que no descansa bien durante el día llega a la noche sobrecansado. El cortisol acumulado dificulta la conciliación del sueño nocturno, aumenta los despertares y adelanta el despertar de la mañana. Paradójicamente, dormir más de día ayuda a dormir mejor de noche.

A partir de los 4 meses, una siesta reparadora debe durar como mínimo entre 45 y 55 minutos, que es lo que tarda un ciclo de sueño completo en completarse. Las siestas de menos de 30 minutos no incluyen fase de sueño profundo y no son suficientemente reparadoras.

Emma Salado, coach sueño bebé

¿Necesitáis ayuda con las siestas de vuestro peque?

Si después de leer esto seguís con dudas o las siestas siguen sin funcionar, es probable que haya algo más específico que esté interfiriendo. En consulta veo cada día familias con situaciones muy distintas, y casi siempre hay una causa concreta detrás.

Con el Método SIRA® analizamos el sueño de vuestro peque en detalle y os acompañamos para que las siestas — y las noches — mejoren de verdad.

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